"La familia que raza unida, permanece unida"

"La familia que raza unida, permanece unida"

sábado, 31 de mayo de 2014

CONSEJOS PRÁCTICOS



Actitudes
La oración en familia ha de realizarse cada día y ha de ser atractiva por su cordialidad, por la comunicación  que supone el que, antes, después o en medio de las plegarias, cada cual tenga la libertad de expresar sus pesares,  problemas, necesidades, miedos y alegrías diarias. El que los padres tengan la humildad de reconocer sus propios errores delante de los hijos, es el medio más eficaz de ganarse el aprecio de los hijos y de reforzar el sentido de autoridad.
 Clima y dirección

En los primeros años,  la oración la pueden dirigir  los padres y más adelante es recomendable que los hijos tomen ellos sus propias iniciativas. Cosa muy importante, principalmente cuando los niños son pequeños, es centrar  su atención  con  una imagen de María o Jesús,  con alguna vela encendida. Por supuesto, en cualquier caso, con la T.V. apagada en toda la casa

La novedad que quizá se aporte lo que proponemos.

Lo que quizá pueda aportar de más novedad en esta propuesta, es que la oración en familia no sea sólo la recitación de oraciones o la meditación de un texto reunidos en familia, que ya es un logro,  sino con la complementación, dentro de este ámbito, con ese espacio sin límite de tiempo,  de intercambio personal y cordial sobre temas varios , trascendentes o meramente humanos, entre todos sus miembros,  en un clima distendido que permite la apertura personal, la participación, la colaboración donde muchas veces sean los  propios hermanos los que aclaren los conceptos al que pudiera estar  algo despistado o equivocado sea  hermano, hermana padre o madre o abuelos y que estas aclaraciones puedan hacerse con sencillez y amor.
                                  




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