Actitudes
La oración en familia ha de
realizarse cada día y ha de ser atractiva por su cordialidad, por la
comunicación que supone el que, antes, después o en medio de las
plegarias, cada cual tenga la libertad de expresar sus pesares,
problemas, necesidades, miedos y alegrías diarias. El que los padres tengan la
humildad de reconocer sus propios errores delante de los hijos, es el medio más
eficaz de ganarse el aprecio de los hijos y de reforzar el sentido de
autoridad.
Clima y dirección
En los primeros años,
la oración la pueden dirigir los padres y más adelante es recomendable
que los hijos tomen ellos sus propias iniciativas. Cosa muy importante,
principalmente cuando los niños son pequeños, es centrar su
atención con una imagen de María o Jesús, con alguna vela
encendida. Por supuesto, en cualquier caso, con la T.V.
apagada en toda la casa
La novedad que quizá se aporte lo que
proponemos.
Lo que quizá pueda aportar de más
novedad en esta propuesta, es que la oración en familia no sea sólo la
recitación de oraciones o la meditación de un texto reunidos en familia, que ya
es un logro, sino con la complementación, dentro de este ámbito, con ese
espacio sin límite de tiempo, de intercambio personal y cordial sobre
temas varios , trascendentes o meramente humanos, entre todos sus
miembros, en un clima distendido que permite la apertura personal, la
participación, la colaboración donde muchas veces sean los propios
hermanos los que aclaren los conceptos al que pudiera estar algo
despistado o equivocado sea hermano, hermana padre o madre o abuelos y
que estas aclaraciones puedan hacerse con sencillez y amor.

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