"La familia que raza unida, permanece unida"

"La familia que raza unida, permanece unida"

sábado, 31 de mayo de 2014

Contanos tu experiencia



Queremos conocer cuál es la experiencia y opinión de tu familia. Sabemos que la fe no es una cuestión "individual", sino comunitaria y compartida, por eso creemos que es enriquecedor compartir nuestras propias experiencias para ayudarnos a crecer juntos.





Contanos...
  • ¿Cuáles son los momentos en que pueden reunirse como familia para compartir la fe?
  • ¿Que oraciones me enseñaron en casa? ¿Quién o quienes de tu familia?
  • ¿Cuándo recurrimos generalmente a Dios?
  • Te invitamos a crear una oración con tu familia, puede ser para alabar, pedir, agradecer, y que la compartas en este blog, para que estemos todos unidos en oración.


Para ejercitarnos...

Les propongo algunas actividades para que los padres acompañes a sus hijos en este camino de aprender a rezar.


Una buena actividad es pensar qué oraciones puedo rezar a en los distintos momentos del día (pueden ver las oraciones propuestas en este blog), y ubicarlas en nuestro "Horario familiar".

 

También podrían pensar junto, que cosas me gustaría decirle a Dios cuando rezo. Lo podemos hacer completando este cuadro orientador.


Oraciones para vos y tu familia.

Oración por la familia.



Oración al comenzar el nuevo día.





Consagración a María



CONSEJOS PRÁCTICOS



Actitudes
La oración en familia ha de realizarse cada día y ha de ser atractiva por su cordialidad, por la comunicación  que supone el que, antes, después o en medio de las plegarias, cada cual tenga la libertad de expresar sus pesares,  problemas, necesidades, miedos y alegrías diarias. El que los padres tengan la humildad de reconocer sus propios errores delante de los hijos, es el medio más eficaz de ganarse el aprecio de los hijos y de reforzar el sentido de autoridad.
 Clima y dirección

En los primeros años,  la oración la pueden dirigir  los padres y más adelante es recomendable que los hijos tomen ellos sus propias iniciativas. Cosa muy importante, principalmente cuando los niños son pequeños, es centrar  su atención  con  una imagen de María o Jesús,  con alguna vela encendida. Por supuesto, en cualquier caso, con la T.V. apagada en toda la casa

La novedad que quizá se aporte lo que proponemos.

Lo que quizá pueda aportar de más novedad en esta propuesta, es que la oración en familia no sea sólo la recitación de oraciones o la meditación de un texto reunidos en familia, que ya es un logro,  sino con la complementación, dentro de este ámbito, con ese espacio sin límite de tiempo,  de intercambio personal y cordial sobre temas varios , trascendentes o meramente humanos, entre todos sus miembros,  en un clima distendido que permite la apertura personal, la participación, la colaboración donde muchas veces sean los  propios hermanos los que aclaren los conceptos al que pudiera estar  algo despistado o equivocado sea  hermano, hermana padre o madre o abuelos y que estas aclaraciones puedan hacerse con sencillez y amor.
                                  




martes, 13 de mayo de 2014

La importancia de rezar en familia… Para los padres


Es indudable que el mejor sitio para que los niños aprendan a amar y a rezar es el hogar. Solo viendo el amor y la oración de los padres, los hijos pueden entender el amor de Dios. Es por eso que siempre se repite que ‘la familia que reza unida, permanece unida’, y si permanece unida se amarán entre sí como Dios ha amado a cada uno de ellos.
También es cierto que cuando las familias están desunidas, muchos niños crecen sin saber cómo amar ni rezar. El desconcierto y la soledad siempre empujan a muchos jóvenes a entregarse a las drogas o violencia para escapar del sentimiento de no ser amados.
Los hábitos, actitudes, conductas y decisiones que se dan en una familia siempre la hace más consciente del amor a Dios, por lo que la oración se convierte en algo fundamental para todos. 
“La oración en la familia es importante. Es vital que se haga con devoción, que no se limite a las palabras, sino que se transforme en hechos y testimonios de fe”
La oración en familia debería ser para nosotros una actividad normal, pero respetando sus ritmos y sus momentos. El primer paso lo tiene que dar la pareja aprendiendo a orar ellos juntos. Una oración en pareja, sencilla, normal, sin demasiadas complicaciones, hace bien a la pareja creyente y es la base para asegurar la oración en los hijos. Es necesario que los hijos vean rezar a sus padres en el hogar. Si ve a sus padres rezar sin prisas, quedarse en silencio, cerrar los ojos y ponerse de rodillas, los niños captan intuitivamente la importancia de esos momentos y perciben la presencia de Dios en el hogar.
Los niños aprenden a orar rezando con sus padres, por lo cual hay que hacerlos participar en la oración, que aprendan a hacer los gestos, a repetir algunas fórmulas sencillas, algún canto, a estar en silencio hablando a Dios. 
Cada familia tiene un estilo propio y ha de encontrar el modo concreto de integrar la oración en la vida del hogar. Pero se pueden ofrecer algunas pistas concretas como rezar abrazados, antes de cada comida o al momento de irse a la cama.